Olga López
29/01/14

¿Qué tendrá el chocolate que a la mayoría de los niños le gusta?

Digo yo que habrá excepciones pero desde luego Héctor no es una de ellas. Cada día, después de merendar, toma su pequeña ración diaria de este manjar.
¿Queréis ver la receta?
Los que me leéis más a menudo, ya sabréis, a estas alturas, que la cocina no es precisamente lo mío. La repostería tampoco, pero al menos me animo a probar cosas nuevas de vez en cuando si se trata de postres. Esta receta es fácil fácil y como tengo de aliada a mi querida Thermomix, es imposible que salga mal.
Los ingredientes son: Chocolate especial para fundir (este es de Mercadona y sólo tiene 50% de cacao), mantequilla y agua. Para los que no tengan Thermo, supongo que se hará de la misma manera pero removiendo en un cazo a una temperatura baja. De todos modos, habrá que preguntárselo a Macarena Paulovic, de Bajo Una Nube de Azúcar Glas porque ella es toda una experta en repostería y hace auténticas maravillas.
Troceamos el chocolate (150 grs) durante unos segundos. Es fácil saber cuándo parar. Es decir, cuando la máquina deja de hacer ese ruido infernal es que ya ha convertido las onzas en polvo. A continuación añadimos 50 g de agua y ponemos la máquina en 4 min, 37 Tª y Vel. 2. Por cierto, yo lo hecho siguiendo la receta del chocolate de cobertura, como no llega a endurecerse del todo, el resultado es más esponjoso y válido para las trufas.
A continuación incorporamos la mantequilla, sólo 50 grs. y repetimos la operación. Otra vez 4 min, 37 Tª y vel. 2. Una vez hecho esto lo dejamos enfriar en la nevera durante, al menos dos horas. Lo siguiente es hacer bolitas con la mano. Luego les pinchamos un palillo y las metemos en un bol lleno de fideos de colores. De ahí pueden ir perfectamente al congelador y bastaría con sacarlas unos minutos antes para comérselas.
Olga López
20/01/14
Y por fin llegó. Llamadme ilusa pero para una emeritense como yo, ver caer la nieve es una experiencia que merece la pena aprovechar. Este domingo, mientras abría los ojos e iba como una zombie a por mi taza de café, vi los primeros copos del invierno vallisoletano. Ya estaba aquí. 
Foto: Javier U.

Había que salir a tocarla. Comenzaba una mañana de domingo de esas de bufandas y guantes. 
Foto: Javier U.

Foto: Javier U.
Y menos mal que nos dimos prisa porque en menos de diez minutos, la lluvia borraba el encanto y volvía a regalarnos un día gris. ¿Os acordáis que el otro día os hablaba de “Las primeras veces de un niño”?. Ya sabéis, la primera vez que tocan la arena de la playa, la primera vez que se comen un helado o la primera vez que prueban la coca-cola (las caras son un poema). Pues para Héctor fue la primera vez (plenamente consciente a sus dos añitos) que tocaba la nieve. Y todo hay que decirlo, al principio, ni pizca de gracia…
Foto: Javier U.
Fotos: Javier U.
Gracias a todas las que, en Instagram, me habéis contado vuestros planes domingueros con la nieve de fondo! Gracias por leerme y Let Is Snow!
(eso sí, solo los fines de semana que luego es un rollo conducir con tanta nieve para ir a trabajar)

Olga López
13/01/14
Siempre he pensado que una de las mejores herencias que le se pueden dejar a un niño son los recuerdos de su infancia. Sus juguetes favoritos, ese muñeco del que nunca se separaba, sus primeros zapatos, su primera bicicleta…Y qué mejor manera de captar esas experiencias que a través de la fotografía.

Este año no he hecho ninguna lista de propósitos especiales. Ya sabéis, ponerse a dieta, salir a correr, ser más ordenada… He llegado a la conclusión de que el día a día nos va marcando poco a poco. Las cosas sencillas y cotidianas y la manera en la que nos enfrentamos a ellas, son las que nos hacen crecer y madurar y nos obligan a rehacer nuestra escala de valores. Por eso, de vez en cuando es bueno realizar el sano ejercicio de recordar. Lo que tenemos, lo que hemos conseguido y cómo esforzarnos por mantenerlo.

Un día de playa en invierno puede convertirse en esa “primera vez” de un niño. La primera vez que siente la arena o sus primeras expresiones frente a la cámara…

Por eso, desde hoy mismo, me he propuesto captar esos instantes. Dejar a un lado la pereza y coger la cámara para inmortalizar momentos. Y vosotros ¿Queréis ser cazadores de instantes?

Olga López
11/12/13

Hola a tod@s!!
Si el lunes os enseñaba el paso a paso para realizar una bonita corona navideña con bolas de porex y lana de diferentes tonos, hoy os traigo un diy tiradillo, de esos facilones, rápidos, pero muy vistosos.

Vamos con el paso a paso:

Lo primero que debemos hacer es cortar un trocito de porex. Seguro que tenéis alguna caja en donde venía embalado algo con este material. Solo nos haría falta un pequeño trocito para pegarlo a la tapa del tarro.

Yo he utilizado tarros reciclados que tenía en casa así que, como veis, se trata de un diy casi gratis. Lo único que debéis comprar son las figuritas y la purpurina. También quedan muy lindos si en lugar de usar figuras utilizáis arbolitos nevados de plástico o cualquier otro motivo navideño que se os ocurra.

¿Veis qué fácil y sencillo?

Aunque yo no lo hice al final, venden unas bolsitas estupendas con estrellitas plateadas en Carrefour por solo 1 euro. Estoy segura de que pueden quedar genial en los tarros para darle un toque aún más brillante.

Nota: Juguete no apto para niños. Héctor tiene fijación con ellos así que estoy pensando en hacer la versión infantil con tarros de plástico.

¿Os ha gustado el diy? ¿Os animaréis a hacerlo estas Navidades?

Con este post participo en la fiesta de enlaces de Personalización de blogs

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